La trayectoria creativa de Enzo Catellani es bien conocida, su iluminación es una demostración de su creatividad en constante evolución. En cambio, poco se ha hablado de su vida privada y lo que le llevó a desarrollar estas habilidades.
¿Es innata la creatividad? Por un lado, sí, y por el otro es estimulada por situaciones que nos rodean. La inactividad no conduce a la creación. La actividad externa, pero sobre todo el embrollo interno de sensaciones y sentimientos nos llevan a crear algo. Y este es su caso. Rebelde, obstinado, pero a menudo también introvertido y temeroso de todo el mundo, apuntó para un futuro que era diametralmente opuesta a sus orígenes, le llevó pocos años lograr todo lo que era capaz de imaginar.
La tecnología avanzada combinada con formas que son demasiado simples y a veces demasiado recargadas son el punto de encuentro entre lo que el artista era y lo que podría haber sido. Es por esto que, en 1989, estableció Catellani & Smith, en la actualidad una empresa líder en el sector de la iluminación.
Una compañía inusual porque, como él explica, es la industria artesanal que se creó a partir de un desafío, hoy, en sintonía con la tecnología más avanzada. La sede de la compañía se puede encontrar en un pequeño pueblo situado a 5 kilómetros de Bérgamo, en Lombardía. Las oficinas se encuentran en un antiguo molino restaurado con un punto de vista sobre las colinas, y la producción se lleva a cabo en dos áreas distintas: una a lo largo del río y el segundo en un nuevo almacén en la zona industrial, que se compone de grandes espacios luminosos y terrazas cubiertas con plantas de jazmín.
www.catellanismith.com/



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